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No sólo la inteligencia que tan bien informado tiene a Andrés Manuel López Obrador, sino todos los indicios públicos y privados apuntan hacia un "mega arreglo" pactado entre el PRI y Calderón para asestarle nuevos golpes a los mexicanos con el fin de obtener más dinero, sin tocar a sus ultramillonarios patrocinadores, ni los salarios y canonjías de la alta burocracia.
El PRI escenifica una aparente oposición a más impuestos, mientras su cúpula ya maneja un documento confidencial en que pone buenos ojos al impuesto del 2% como algo positivo, siempre que "se vigile su uso". ¿Quién vigilaría? El mismo gobierno.
Adicionalmente, ya armaron con su satélite "verde" la aprobación de los pésimos nombramientos que hizo Calderón dizque para "componer" su gabinete.
Con esta transa corresponde el PRI al juego que hizo el PAN --con Calderón al frente-- en la aprobación del Fobaproa que se estaba atorando, ante la evidencia del descomunal atraco al país para salvar de la quiebra a los amigos banqueros y empresarios, que terminaron más ricos, mientras el pueblo mexicano sigue pagando puros intereses de una deuda que crece cada día.
Entonces el PAN aparentó oponerse y haasta pidió la renuncia de Guillermo Ortiz que Zedillo jamás le concedió (y Ortiz sigue tan campante), para terminar aprobando ese atraco "por su responsabilidad hacia el país", como le gusta a los priístas justificar todas sus transas.
Cada vez es más claro que las recientes elecciones del 5 de julio fueron otra farsa pagada con dinero del Edomex para escenificar "el regreso de las mayorías de México al regazo del PRI". Si eso hubiera sido cierto, al PRI de verdad le preocuparía cualquier "arreglo" con Calderón y el PAN, pero su cúpulo mayor (Beltrones, no Salinas) no tiene la menor reserva en "platicar" con frecuencia en Los Pinos, luego de lo cual pide que "se analice bien" el 2% de impuesto... que tal vez podrían intercambiar por un 5 ó 7% en todos los servicios del gobierno "para no gravar alimentos y medicinas". Así realizan la transa, sirven a Calderón y se cubren de gloria.
El PRI no aprende.
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