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La propuesta sobre PEMEX presentada en cadena nacional por Calderón, pero sugerida y convenida con el PRI, resulta --en el mejor de los casos-- perversa.
Con la misma sospechosa "coincidencia" que tuvieron Fox y Luis Carlos Ugalde sobre los resultados de la elección presidencial del 2006, Calderón ya tenía preparada iniciativa y discurso en televisión (su propagandista favorito) para alabar una iniciativa de la que había dicho "no saber nada", por dizque haber sido preparada por los senadores de su partido. Tal patraña es otro insulto a la inteligencia de los ciudadanos mexicanos.
Formalmente esa iniciativa dizque panista pretende "fortalecer" a Pemex con una supuesta "autonomía de gestión", haciéndola "corporativa" mediante un Consejo de Administración aumentado con "científicos y académicos" (unos de tiempo completo y otros a medio tiempo, pero todos con uñas enormes) nombrados por el Presidente de entre sus cómplices y simpatizantes (aun cuando el Senado los ratifique en una pantomima "democrática", como son todos los nombramientos presidenciales "revisados" por senadores), con inamovilidad transexenal, como hoy sucede con "consejeros ciudadanos" y otros funcionarios "autónomos" que eternizan su corrupción por la gracia del Presidente en turno, el único ante quien responden.servilmente, como ya ha sido sufridadamente comprobado por el pueblo mexicano.
La iniciativa que públicamente se atribuyó el PAN y que Calderón la propaga como regalo suyo al pueblo de México, es un retorcido escape de una insistente "privatización" que siempre ha pretendido, hacia una confiscación de hecho de toda la riqueza petrolera que hoy, solamente en el texto Constitucional, le pertenece a todos los mexicanos.
Para individualizar esa supuesta propiedad nacional, el gobierno PRIANISTA anuncio a todo bombo la creación de unos "bonos ciudadanos" con que solamente ALGUNOS mexicanos (y muchos extranjeros) que puedan pagarlos serán los "dueños" nominales de Pemex y recibirán --libre de impuestos-- sus dividendos vía la Bolsa de Valores, en la cual podrán negociar, sin control ni límite alguno (por más que quieran dorar la píldora), la transferencia de tales "bonos ciudadanos" a quien los quiera y pueda comprar.
Aunque teóricamente se "ciudadanizaría" Pemex, su control y manejo secreto seguirá siendo exclusivamente del Presidente mediante los nuevos prestanombres, dizque científicos y académicos (¿como los rectores del ITAM y el Tec de Monterrey?) nombrados por y para el mandatario en turno, a quienes nadie --salvo el Presidente-- podrá exigir cuentas de su manejo de la paraestatal que sólo en la demagogia seguirá siendo "mexicana".
El nuevo Consejo de Administración del Pemex autónomo tendrá plena libertad para asignar a discreción cuanto contrato quiera, con los mecanismos que decida, a las empresas extranjeras que le convenga, mientras las empresas y empresarios e inversionistas mexicanos que tengan paquetes de "bonos ciudadanos" (nuevo eufemismo de acciones bursátiles negociables) obtendrán las utilidades de la antigua paraestatal, una vez deducidas las ganancias trasnacionales como Costos de Producción de los contratos otorgados.
De esta forma, Calderón y sus secuaces otorgan mediante contratos el control de yacimientos petroleros y gasíferos --así como la refinación de sus productos-- a las trasnacionales voraces; conservan en papel negociable en la Bolsa la fugaz "mexicanidad" de Pemex (como sucedió con los bancos); le quitan lo "paraestatal" a la empresa para que puedan hacer y deshacer a su arbitrio; mantienen intocado y uncido al sindicato rapaz y cómplice; y eluden cualquier control y rendición de cuentas por parte de los auténticos ciudadanos mexicanos. Si acaso sólo en los supuestos "informes" que rinda a Hacienda, quien de seguro los hará secretos basada en que se trata de una entidad "autónoma", no sujeta a escrutinio público ni legislativo.
Basta ver que el supuesto capítulo de sanciones evitan las responsabilidades reales de los funcionarios de Pemex (como hasta hoy) y tangencialmente los tocan, para que no digan que se aprovecharán de su "autonomía". ¡Noooo!
En suma, la nueva iniciativa PANista, avalada por el PRI y la Nueva Izquierda del PRD, es una perversa confiscación de la riqueza petrolera mexicana, para beneficio exclusivo de la Mafia Azul que se entronizó en el poder en el 2000 y no pretende soltarlo, menos por las buenas, en lo que resta del milenio actual y el siguiente.
Son peores que una maldición.
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