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Después de que el pueblo de Oaxaca decidió apoyar la reivindicación magisterial por un salario más digno y que ante la cerrazón gubernamental se organizó en la APPO para pelear por justicia a los profesores, la dirigencia de éstos –una vez maiceada vía su presidenta vitalicia– olímpicamente lo deja solo, a que sufra la embestida oficial por el apoyo solidario que brindó a los maestros, mientras cuentan los centavos que recibieron.
¡Qué vergüenza! No sólo para el servil Enrique Rueda Pacheco, dirigente de la Sección 22 del sindicato magisterial, sino también para quienes lo apoyan. ¿Ésos son los profesores que van a enseñar civilidad, valores sociales y aportar conocimientos para formar a las nuevas generaciones?
Es vergonzoso e indignante el contubernio que hoy tienen con Ulises Ruiz, apoyando su represión con su indiferente silencio, cuando hombres y mujeres oaxaqueños salieron a la calle a gritar su solidaridad con los profesores de sus hijos.
Cuando los maestros pidieron la comprensión y el apoyo de la ciudadanía, ésta se los dio, con generosidad y entrega. Y ahora estos “judas” elbistas los dejan solos, en vez de estar junto a ellos resistiendo la acometida oficial de la entidad, apoyada por el gobierno federal, luego de que éste obtuvo la bendición de quien dice ser la dirigente magisterial vitalicia.
Esto habrá de servir de ejemplo para que la próxima vez que los profesores de cualquier entidad soliciten apoyo ciudadano, el pueblo se quede como ahora el profesorado oaxaqueño, como simple un observador que no tiene vela en ese entierro.
Y por el estilo están otros sindicatos, que cuando se trata de sus “conquistas” piden apoyo popular activo, pero cuando es el pueblo el que se inconforma, sólo responden con su simpatía moral y a veces, como ahora, ni eso.
Es muy lamentable ver cómo el gobierno divide a la gente y maicea a dirigentes mafiosos, mientras los líderes auténticos son tratados como peligrosos criminales.
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