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El desplegado publicado en un periódico de la Ciudad de México firmado por el Comité Directivo Estatal del PRD en Oaxaca, en que éste marca un deslinde del apoyo que el CEN perredista le da a la APPO mediante su participación en la marcha de ayer domingo, no es sino el síntoma del mal que padece el PRD, inoculado con dinero público que inyectan los gobiernos prianistas.
Pese a ser calificado de “apócrifo” por Leonel Cota Montaño, presidente nacional del partido, el desplegado revela el alineamiento de los dirigentes estatales con el presupuesto y las instrucciones surgidas de cada gobernador, a fin de acomodarse en el juego “institucional” de los centavos, donde al único que dejan fuera es Andrés Manuel López Obrador, por no querer “negociar”.
Se dice que en política no hay coincidencias, porque horas antes de la aparición del desplegado, el líder perredista en Oaxaca estuvo muy platicador con el hoy presidente del Congreso del Estado, conocido por ser de la camarilla priísta que tomó el poder y no lo quiere soltar por nada del mundo, menos ahora que no hay quien los discipline.
Sabido es que la mayor parte de los dirigentes estatales del PRD fueron impuestos por la corriente popularmente conocida como Los Chuchos, oficialmente llamada Nueva Izquierda, por ser maleables y muy “comprensivos” con las necesidades institucionales. Eso ha propiciado una bifurcación no sólo en el enfoque del problema gubernamental nacional, sino en la estrategia y tácticas a seguir en cada entidad respecto a la usurpación oficial y a la Presidencia de López Obrador.
En la misma línea de pensamiento que los legisladores “chuchistas” y gobernadores “institucionalizados” –junto con su guía moral, el devaluado “ingeniero”–, los dirigentes perredistas en las entidades del país, son más proclives a las ayudas y simpatías que reciben del erario federal y de los secretarios de Gobierno, que a los apoyos que supuestamente ellos deben proporcionar al Presidente Legítimo. Mientras éste quita, el oficialismo da.
El dilema para el Presidente López Obrador es que en este momento no puede echar más leña al fuego con un rompimiento frontal con esta corriente, que ya las plumas rentadas han empezado a inflar, como hicieron con el “águila caída”. Ésa parece ser la razón por la que Cota trata de justificar la acción de la directiva estatal, atribuyéndosela a las malas artes del gobierno priísta.
Para amolarla de acabar, algunos “comisionados personales” de López Obrador fueron impuestos por su cercanía con Guadalupe Acosta Naranjo (otro “chucho”), a fin de controlar las Redes Ciudadanas que se convirtieron en suculento botín político, pues en su gran mayoría, junto con un incansable apoyo de buena fe a López Obrador, tienen una enorme ingenuidad política, que los vuelve “carne de cañón” para los viejos intereses políticos.
Actualmente, Los Chuchos y las corrientes dominantes en el PRD son como un cáncer que carcome al partido: tiene infectado al Comité Ejecutivo Nacional y tuvo metástasis en las directivas estatales. Será difícil extirparlos.
Valga la actitud de Cota, mientras le encuentran la cuadratura al círculo.
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