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por Fausto Fernández Ponte
"Prevenir una guerra es ganarla". Raúl Castro, a Sean Penn.
I
El Espuriato sexenal, accedido ya a su tercer año sin gloria epopéyica alguna y sí con mucha pena, angustia e incertidumbre económica de millones de mexicanos, tiene ante sí dilemas acerca de su meta en la llamada "narcoguerra".
El dilema mayor del Espuriato es cómo demostrarle a su subrogador (o patrón) principal, el Estado estadounidense, que sí cumple a cabalidad el trabajo sucio encomendado por George W. Bush, y ganado la susodicha "narcoguerra".
Señálese, antes de proseguir con este tema, por Espuriato –con eme mayúscula– descríbese aquí al régimen de facto establecido en la jefatura del Estado y el gobierno de México, a raíz del dudoso proceso electoral de 2006.
Reanudemos. Sábese incluso en los círculos concéntricos del mando civil y militar mismos, cuyo ápice es el Presidente de Facto Felipe Calderón, que el trabajo sucio encomendado por el Estado estadounidense es estratégico.
Es decir, ese trabajo sucio se realiza bajo la guisa estratégica de los intereses geoeconómicos y geopolíticos de Estados Unidos, que son los que determinan la filosofía de sus relaciones con otros Estados.
Esos intereses geoeconómicos y políticos estadounidense se emblematizan, por un lado, en la seguridad de que los intereses representados por Washington no sufrirán agravio –o daño– a su integridad y viabilidad estratégicas.
II
Y, por otro, que el concepto de seguridad –según la cosmovisión geopolítica del Estado estadounidense– implica, sin duda, control de vectores y correlatos entre los componentes políticos de éstos y las fortuitidades.
Las fortuitidades se refieren a las sorpresas –los imprevistos– devenidas de accidentes inesperados por su laya imponderable, pero razonablemente previsible: que el bajo vientre de EU, que es México, no sufra cuchillada trapera.
Mas ese imperativo no tiene el respaldo demostrativo de la experiencia histórica. Las acciones en agravio de EU han sido cometidas por individuos que ingresaron a ese país por Nueva York y Miami, y no por –o desde– México.
Estas premisas conducen a identificar un móvil prospectivo de la guerra que el Espuriato libra contra las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos. Los móviles son otros.
Esa percepción se fortalece al identificarse una premisa adicional, la que se configura en el hecho de que el Espuriato no combate la producción ni el consumo de narcobienes y sí solamente su abasto comercial a EU y venta en México.
Los mercados estadounidense y mexicano han crecido enormemente. La crisis financiera y económica en EU, en vez de abatir el consumo, lo ha aumentado. En México, el mercado crece exponencialmente en ciertos estratos.
III
Ello descorre los velos que mal ocultarían la falacia grotesca de la "narcoguerra". Los motivos centrales son, en realidad, los de la seguridad estadounidense en el sentido de que en México no deben tolerarse disidencias.
¿Por qué? Porque en EU se previó que un gobierno de facto en México causaría reacciones –disidencias, protestas, desestabilización, ingobernabilidad, etcétera– como las que se registran doquiera en gran parte del país. La "narcoguerra" es sólo un pretexto.
Pretexto para disuadir y reprimir –desaparecer mediante secuestro y encarcelamiento, torturar e intimidar– a quienes organizadamente se oponen, por la vía pacífica o armada, al Espuriato. El señor Calderón desestimó consejos.
Y uno de esos consejos de cuño antiquísimo –documentadamente desde Sun Tzu– vinieron precisamente de ciertos militares en el entorno del señor Calderón. Reticencias comprensibles: los soldados no son ni quieren ser policías.
Y el enemigo no es una fuerza militar convencional, aunque estuviere –como está— armada. Aun como coadyuvantes "pro forma" de la policía, las Fuerzas Armadas de México no intimidan a los delincuentes, sino a la población civil.
Y ése es uno de los dilemas del Espuriato. Otro desafío dilemático es el de cómo salir del atolladero de una "narcoguerra" que ya perdió y cuyas ramificaciones dañinas se han multiplicado, sin exhibir su derrota.
Adviértese aquí macabra ironía: una facción de poder, el Espuriato delictivo por criminógeno, derrotado no por el pueblo, al que intimida con terror y traiciona, sino por otro grupo delictivo, mejor organizado, el narco.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Espuriato: régimen de poder surgido y/o establecido espuriamente en lo moral y ético, mediante coartadas leguleyas.
Fortuitidades: de fortuito.
Pro forma: formal, guardando apariencias; oficial.
Sun Tzu: militar chino a quien se le atribuye un manuel acerca de estrategia, El Arte de la Guerra, elaborado hace 2,500 años.
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