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por Eddy Torzón
"Miembros de la delincuencia organizada llaman a la ciudadanía a confiar en ellos, dentro de sus muy cuestionables estándares éticos y códigos de honor"... publicó El Universal desde Morelia.
Aunque el medio de difusión aludía al exhorto del grupo delictivo La Familia, bien le cae como anillo al dedo a otro grupo similar: El Gobierno.
La Familia hace el llamamiento desde Michoacán. El Gobierno desde Los Pinos.
Ambos reclaman el apoyo y la confianza popular, ambos para sus fines mercantilistas. Unos trafican drogas. Otros, influencias y contratos.
Ambos tienen como objetivo el lucro inmediato, ambos se valen de cuanto recurso tienen a mano. Unos usan armas para vender cocaína. Otros, anuncios en tele para vender Pemex.
Ambos tienen sus propios estándares éticos (Mouriño, ejemplo reciente) y códigos de honor muy especiales. Ambos tienen su propia ley a modo. Unos tienen silencio y violencia para imponer respeto. Otros, la televisión y la mentira (perdón por el pleonasmo) para el mismo fin.
Ambos son sumamente cuestionables y cuestionados, en sus métodos y resultados. Ambos menosprecian a la opinión ciudadana y sólo atienden sus halagos internos.
Ambos crean puestos de trabajo ilegales. Ambos pisotean la Ley Federal del Trabajo.
Sólo una diferencia los distingue.
La Familia reparte ilusión de prosperidad.
El Gobierno no.
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