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por Fausto Fernández Ponte
A Lupita Mar. Por su tenacidad inquisitiva.
I
A no pocos mexicanos ha sorprendido que Vicente Fox --mexicano-estadounidense que según confesión propia es más de ésto que de aquéllo-- haya "retornado" a la vida pública.
Y es que, en efecto, algunos caros leyentes de este espacio han inquirido acerca de ese percibido retorno del exPresidente a la palestra de la política partidista/electoral panista.
Incluso, a no pocos profesionales del análisis y la difusión interpretativa de sucedidos ocurrentes en el ámbito del poder, mueve a especulación la "nueva" calidad de hijo pródigo del señor Fox.
Mas hijo pródigo no es don Vicente, hombre celebrado por cerril, su proverbial holgazanería y pereza, su legendaria irresponsabilidad ("¿Y yo por qué?"), su histrionismo ramplón y su vena corrupta.
Por supuesto, tómase aquí debida nota que don Chente no es registrado así por muchos mexicanos a quienes divirtió su sexenal inquilinato en Los Pinos. Tiene sus "fans", sin duda.
Pero ni los sondeos serios acerca del sentir y el parecer del grueso representativo del pueblo de México, ni los historiadores, identifican al lenguaraz y pintoresco ranchero como un buen mandatario.
II
También es verismo insoslayable que ni el pueblo de México ni los exégetas de la historia lo consideran un estadista. Su legado tiene un hilo conductor: su falta de carácter y su ineptitud.
Esos atributos --que no virtudes-- lo llevaron a conductas de tal anomalía que las ciencias sociales y políticas aún no aprehenden: abdicar de sus deberes, asumiendo sólo los gajes gratos y pueriles.
Empero, su presidencialado --desde su elección y el golpe ilegal que dió seis años después para imponer espuriamente a su sucesor Felipe Calderón-- fue un hito. Hito aberrante, cabría añadir.
Quienes trataron a don Vicente --como éste escribidor-- llegaron a la conclusión de que nuestro personaje jamás pensó que sería elegido presidente; él fue, sin duda, el primer y más sorprendido.
Apenas declarado Presidente Electo le crecieron las uñas: le pidió a su antecesor Ernesto Zedillo 40 millones de pesos para un fideicomiso que lleva su nombre y del cual jamás se rindió cuenta pública.
Así, al tomar posesión su fortuna personal era ya de 40 millones de pesos en efectivo. La suma se engrosó espectacularmente durante el sexenio, con ayuda de su esposa, Marta, y de sus hijastros, y Pemex.
III
¿Pemex? Sí, Pemex, alforja de saqueo discrecional del Presidente y una pandilla de allegados desde los tiempos de José López Portillo, si no es que antes; ello explicaría el afán calderonista en el petróleo.
Pero lo descrito aquí, si bien pudiere ser registrado como juicio de valor, son hechos públicos en el acervo percepcional de los mexicanos, documentados con prolijidad.
Bien. Estos hechos configuran un contexto que, en su turno, explicarían el "retorno" del señor Fox:
1) La pobreza --escasez cuantitativa y magritud cualitativa-- del recurso humano en el panismo, la facción mandataria en el poder, el cual comparte con otro grupo faccioso, el priísta.
2) El cierre de filas en el grupo en el poder, el cual no permite aperturas ni siquiera a los de su misma filiación e identidad ideológica ni acepta nuevos miembros, simpatizantes o adherentes.
3) Si en el PRI y el PRD son "siempre los mismos", en el PAN ello es más notorio, pues el espíritu de mafia --es decir, de complicidad inconfesable-- es acusado y síndrome de temor.
Sábese que el señor Fox fue invitado a "regresar" por el Presidente de Facto, pues éste supondría, acertadamente, que el ex Presidente es blanco fácil del fuego tanto amigo como enemigo.
Ese imán de don Vicente para atraer fuego amigo y enemigo distraería a los artilleros, quienes fijarán su objetivo en el ex Presidente y no en el endeble, vulnerable y muy susceptible don Felipe.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Gajes: prebendas, sinecuras.
Histrionismo: de histrión, actor cómico, payaso, comediante.
Lenguaraz: que habla mucho, que tiene la lengua suelta; parlanchín, hablantín.
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