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por Eddy Torzón
El miércoles 16 de julio, el líder de la bancada del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones Rivera, anunció a la prensa que su partido preparaba "su" propuesta de "reforma energética", la cual, por su propio dicho, concede al sector privado actividades que "no debe" realizar Pemex y que, en esencia, es la misma privatización propuesta por Calderón... pero ésta firmada por el PRI y con un "amplio consenso" de los otros partidos.
Es el Plan B del calderonismo.
Por Beltrones, pues es quien arma diligente y obsequiosamente los apoyos de Los Chuchos apoderados del membrete del PRD, de un supuestamente reticente PAN (disciplinado a la voz del amo, via el titerazgo de Los Pinos), así de como la chiquillería política satelital, para aparentar una falsa armonía política "por el bien de México".
El Plan B (de Beltrones) de la frustrada reforma energética de Calderón, presupone el calculado retiro "prudente" de las iniciativas presentadas, un cierto mohín mediático del PAN por "sacrificar" parte de sus convicciones (petroleras) en aras del consenso y una pomposa declaración calderónica nacional (televisiva, desde luego) de que el bien del país exige "la soberanía energética" que el patriotismo de todos los partidos políticos ha decidido unir en una sola propuesta consensuada para modernizar Pemex.
Y de inmediato, ¡contratos para todos los cómplices!
O sea, el Plan B (de Beltrones) es la misma gata, pero revolcada.
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