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por Fausto Fernández Ponte
I
Prepárase ya el debate acerca de la llamada reforma petrolera propuesta por la calderonía --entendida ésta como sincretismo sexenal de la antipatria-- y adviértense omisiones peligrosas.
No huelga reiterar lo obvio: la antipatria se define a sí misma por su filosofía, ideología y sus políticas, imbuidas incluso de un amor a México que es genuino. Pero lo genuino no lo hace patriótico.
Las premisas de ese amor a México no resisten el cotejo histórico. Iturbide, Santa Anna, Maximiliano y Díaz amaban a México. Pero sus cosmovisiones fomentaron el interés privado sobre el social.
No dúdase del amor que por México y lo mexicano sienten los hombres y las mujeres de la calderonía, sus partidarios, adherentes, simpatizantes y afines; tampoco cuestiónanse su sinceridad ni su fidelidad.
No son esos hombres y mujeres de la calderonía traidores a la patria por convicción. No. Pero las consecuencias de sus acciones y conductas atentan contra la integridad del cuerpo social.
Y éste es el caso, hoy, del usufructo del patrimonio petrolero. El que lo aproveche un particular es, según la calderonía, en beneficio de todos. Es la tesis del "trickle down", el goteo.
II
La calderonía se nutre de otra moral política, otra ética social y otra percepción de la historia de los pueblos a partir de mitos. De allí sus coincidencias con ciertos estamentos del priísmo.
Dicho con llaneza, por ello vender la patria a intereses de particulares --locales o extranjeros-- no es percibido por la calderonía como traición, sino como salvación. Salvar a México vendiéndolo.
Mas no nos desviemos del tema, el de las omisiones en el del debate acerca de las propuestas en materia petrolera de la calderonía y subráyese que debatir debe entenderse como un "continuum".
Y las principales omisiones peligrosas son, a nuestro ver, las del carácter estratégico del propio debate. A éste --es decir, el debate-- se nos ofrece acusadamente táctico.
El debate debe trascender formalismos y convenciones a las que somos muy dados los mexicanos, en particular y ostensiblemente los personajes públicos de la política y el pensamiento.
Lo táctico suele traslaparse, si no es que entreverarse, con lo estratégico. Debatir es una táctica para impedir la privatización del patrimonio social histórico de los mexicanos.
III
Ese patrimonio tiene importancia estratégica, de allí la confusión con la táctica del debate. Pero la táctica debe tener, en sí misma, objetivos estratégicos: encender la conciencia colectiva.
Tal confusión no sólo prevalece entre muchos debatientes potenciales e incluso los propios organizadores --el Frente Amplio Progresista y las bancadas del PRIAN--, sino también en la sociedad.
Encender la conciencia colectiva --la del pueblo de México; la sociedad, pues-- exigiría que el debate tenga un atributo didascálico, pedagógico incluso. Educar didácticamente.
¿Por qué? Porque las propuestas en materia petrolera de la calderonía han sido presentadas con un ropaje catastrofista que impacta en la psique colectiva y se asienta en ella, profundizándose.
La calderonía se aprovecha del atraso social que representa la escolaridad deficientísima de los mexicanos. Nociones como Nación, Estado, Gobierno, Patrimonio, Interés nacional, etc, son extraños.
E incomprensibles para millones de mexicanos, no sólo entre los de la subsistencia precaria --la mayoría--, sino incluso en las clases medias. El debate debe ser estratégico, como el tema mismo.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Continnum: concatenación lógica de diferentes estructuras dentro de un mismo sistema, que expresa una línea de desenvolvimiento y continuidad históricas. Continuidad.
Didascálido: de didascalia. Enseñanza. Instrucción.
Estratégico: de la estrategia o relacionado con ella. Referido a un lugar que es clave y tiene una importancia decisiva para el desarrollo de algo.
Táctico: de la táctica o relacionado con ella. Plan o sistema para realizar o conseguir algo.
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