|
por Fausto Fernández Ponte
I
La ocupación, al margen del procedimiento convencional, de las tribunas de los órganos colegiados del Poder Legislativo, criticada por las bancadas mayoritarias, es un sucedido táctico.
Ese atributo táctico no debe perderse de vista para comprender el sucedido desde una perspectiva del contexto historicista y situarlo, así, en la realidad nacional, tan conturbadora por peligrosa.
Como sucedido táctico, esa ocupación no convencional --algunos la describieron aviesamente como "secuestro"-- es legalmente válida y moralmente legítima, pues no viola leyes ni conculca la moral.
El móvil central de los partidos del Frente Amplio Progresista al ocupar las tribunas fue el de detener e impedir un procedimiento legislativo de "albazo", que es también práctica inconvencional.
Y el albazo estaba orientado a evitar debates en el ámbito de las comisiones competentes y, luego, en el pleno, acerca de las iniciativas de ley para privatizar el patrimonio petrolero y su beneficio.
Así, las propuestas --presentadas por el titular del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón, a quien no pocos consideran Presidente de Facto o espurio-- serían aprobadas al vapor, o por vía sumaria.
II
Señálese que el paquete de iniciativas del señor Calderón tienen por propósito modificar y elaborar leyes reglamentarias de los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de México.
Las reformas tendrían por finalidad legalizar prácticas del Poder Ejecutivo que privatizan, en los hechos, tanto al patrimonio petrolero nacional mismo como su beneficio (o renta) en sus diversas fases.
Las reformas, empero, contradicen no sólo al espíritu de la Constitución, sino también la letra, creando una monstruosidad jurídica más, ya común al ejercer el poder desde el sexenio de Carlos Salinas.
Ese endriago leguleyo --ya en boga en otras leyes-- consiste en reducir de facto (siempre de facto) la primacía de la Carta Magna sobre leyes reglamentarias o secundarias o códigos.
Por esa incongruencia tan burda y grotescamente obvia, las bancadas mayoritarias --los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional-- darían el albazo y evitaría el debate parlamentario.
Menciónese que ayer las bancadas mayoritarias accedieron, por fin, a realizar consultas a manera de debate en el entorno parlamentario, pero ello es una socaliña para no debatir el tema en el país.
III
Dígase de otro arreo que las bancadas del PAN y PRI --que la zumbonería popular identifica como PRIAN-- se aprestaban ya a actuar opuestos al interés general de sus representados, de la nación.
Este soslayo aberrante --cuyo equivalente moral es el de traicionar la confianza depositada por la ciudadanía en "sus" legisladores-- mueve a reflexionar acerca del sentido verdadero de la democracia.
En una democracia no mandan las mayorías --como procazmente afirma Héctor Larios, jefe de la bancada panista en la Cámara Baja--, sino que mandan todos. Reitérese: todos. Sin excepciones. Sin excluidos.
Mas para que todos manden se requiere no sólo un acuerdo o un pacto entre bancadas y grupos de interés y de poder --como el que abandera el Presidente de Facto--, sino un contrato social.
La inexistencia de un contrato social --el anterior, el de la Revolución Mexicana, feneció al concluir el sexenio de Lázaro Cárdenas-- tiene al país en vilo, crispación, agitado, en crisis severa.
Y en grave peligro. La ocupación de las tribunas son manifestaciones coherentes de esa crisis. La forma tramposa, inmoral, jurídicamente ruin y proterva, de robarnos el patrimonio, nos lo confirma.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Albazo: acción sorpresiva, por lo general al alba.
Endriago: monstruosidad.
Proterva: violenta, audaz, malvada, perversa, vil.
|