|
por Eddy Torzón
Presentada la iniciativa petrolera que tanto se negó tener "hasta que no se hiciera un diagnóstico", se intentó ponerla en el carril de alta velocidad, pues las trasnacionales de España y Estados Unidos ya han esperado mucho para disfrutar los yacimientos mexicanos.
Como Bletrones y Gamboa --los pastoreros del PRI en el Congreso-- habían descalificado las exigencias de López Obrador para debatir la entrega petrolera del PRIAN --con el argumento de que no había materia de discusión por no haber iniciativa--, ya no pudieron negar lo evidente, pero le sacaron la vuelta.
Beltrones pretendió que Labastida Ochoa (presidente de la Comisión de Energía del Senado) diera trámite veloz a las iniciativas fecalistas al mismo tiempo que la oposición era distraída en "foros de debate" a realizar en un máximo de 2 semanas, mientras el madrugador PAN ya tenía realizadas 28 "consultas y discusiones" que ¡oh, maravilla de coincidencias! habían concluído que la entrega de la riqueza petrolera es una sabia decisión patriótica del presidente, "para que vivamos mejor".
Pero la toma del Congreso y la acción de las Adelitas estropearon todo.
Ahora Beltrones y Creel (el concubinato maldito del PRIAN, con su Celestina del Verde Economista y la mucama de Alternativa Social) graciosamente conceden 50 días de plazo ("ni un día más") para efectuar cuanto debate quieran López Obrador y sus pocos "violentos", con los temas que se les antojen para satisfacer su "derecho al pataleo".
Pero la decisión ya está tomada: se privatiza la riqueza petrolera y gasífera del país. Ni PRI ni PAN tienen la menor intención de respetar la razón de un debate, o sea, la exposición de razones, ideas y propuestas y contrapropuestas que destilen un producto bien acabado, de grato sabor para todos. No forma parte de su cultura negociadora y entreguista.
El debate pretendido por el PRIAN es ficticio y distractor. Ya tienen los dictámenes listos, sólo para entregárselos al secretario técnico de Labastida, para presentarlo como suyo (igual que sucedió en todas las iniciativas marrulleras --ley Televisa, ley Gordillo, ley del IMSS, etc.).
Si cualquier debate legislativo es para decidir el sentido de un voto, el petrolero ya se puso en la lógica del arreglo cupular, que sólo requiere el trámite de una votación que ya está decidida, dígase lo que se diga, con razón o sin ella.
El verdadero debate tendrá que darse en las calles, no en el Congreso amafiado contra México.
|