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por Fausto Fernández Ponte
I
El caro leyente Sergio González de la Rosa, quien nos lee en el diario "El Mexicano", de Tijuana, B. C., nos pregunta a quemarropa: "¿Por qué motivos Felipe Calderón está emperrado en vender Pemex a trasnacionales de España y Estados Unidos?"
Y prosigue en la misma vena: "¿No se ha dado cuenta este señor que vender a particulares extranjeros o connacionales el patrimonio de México y los mexicanos es ilegal y traiciónar a la patria conforme a nuestra Ley Suprema?"
Y más, de este corresponsal epistolar: "¿Acaso las trasnacionales de Estados Unidos y España están obligando a este personaje mediante los gobiernos de su respectivos países a venderles nuestro petróleo?".
Insiste el leyente González de la Rosa: "O tal vez, pienso yo, esas trasnacionales estadunidenses y españolas le están haciendo al señor Calderón la clásica "manita de puerco" para obligarlo a traicionar a la patria?"
Añade: "También se me ocurre (soy un jubilado ocioso y tengo mucho tiempo libre para ocurrencias) que el señor Calderón les debe a esas trasnacionales haber llegado a la Presidencia, pues habrían financiado su campaña electoral?"
II
Elucida el leyente: "Lo cierto es que nadie sabe los motivos verdaderos del señor Calderón al proponerse venderle Pemex a trasnacionales de EU y España. ¿Está convencido de la supuesta bondad de privatizar un bien de todos los mexicanos?"
Precisa: "¿Está realmente convencido de que vender es la única solución posible al problema de la carencia de tecnología propia y una supuesta incapacidad científica para desarrollarla y escasez de financiamiento para llegar al tesoro océanico?"
Propone zumbonamente: "Si se trata de vender nuestro petróleo por los motivos que fueren, ¿por qué no nos lo vende a nosotros, los 110 millones de mexicanos, quienes podríamos comprarlo si juntamos peso sobre peso? ¡Que nos lo venda, se lo compramos!"
El leyente aquí identificado muéstrase propositivo al formular una salida: que el señor Calderón le venda Pemex a los mexicanos, independientemente de que éstos seamos, como somos, los propietarios legítimos de ese patrimonio.
Y, no sin perspicacia, expone: "Como no sabemos los motivos verdaderos pues el señor Calderón no nos los ha explicado a cabalidad, muchos mexicanos pensamos que los móviles son los de compromisos ideológicos y políticos y los de la corrupción".
III
Agrega: "Desde luego, los compromisos ideológicos y políticos son importantes, pero éstos pueden desconocerse a menos que haya un incentivo material adicional: el de la corrupción. ¿Cuánto va a ganar el señor Calderón por traicionar a la patria?"
Plantea: "Mal pensado que soy --ya le digo, tengo mucho tiempo libre para malpensar--, pero parte de los móviles son las pocas luces intelectuales, políticas, morales y éticas del señor Calderón. No ve más allá de sus narices. No es un estadista.
Las interrogantes del leyente González de la Rosa aquí consignadas antójanse representativas del sentir y el parecer de --suponemos-- no pocos connacionales doquiera estén, si en nuestro país o en el exterior.
El leyente redondea: "Es muy factible que el presidente de una trasnacional estadunidense (Exxon-Mobil o Halliburton) o española (Repsol) se arregle directamente en lo oscurito con el Presidente de México acerca de cuánto de tajada le tocaría a éste".
Concluye: "El cinismo y la impudicia no tienen límites. Lo que se juega en términos de poder político y económico es tan jugoso que (ello) explicaría conductas corruptas de gobernantes y de los dueños del dinero. Ese sería el móvil de la venta de Pemex".
ffponte@gmail.com
Glosario:
Emperrado: obstinado en algo. Terquedad ciega.
Estadista: persona con gran saber y experiencia en los asuntos de Estado.
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