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por Fausto Fernández Ponte
A Jorge Loza, emprendedor mexicano preocupado por la suerte ocurrente de México.
I
Cierto amigo empresario muy estimado, dado a comprender el entorno socioeconómico y político mediante prismas filosóficos despojados en lo posible de imperativos de clase social y formación personal y en pos de objetividad informada, decíanos:
1) Los problemas de México son consecuencia de la ineptitud, la corrupción y la ausencia de patriotismo de los hombres y las mujeres en el ejercicio del poder político y económico, beneficiándose de ello con insultante largueza y alevosía.
2) Esos beneficios personales de los personeros del poder --los que formal y convencionalmente ha elegido la ciudadanía como sus representantes-- son, precisamente, los motivos por los cuales se mantiene el statu quo de crisis.
3) Ese statu consiste en conservar, fortalecer, ampliar y consolidar la forma de organización económica, política y social prevaleciente, pues ello sustenta la cultura del ejercicio del poder en cualesquiera de sus manifestaciones y modalidades.
4) Hace falta un gran movimiento social y una gran organización popular para transformar radicalmente a México, obligando a los que ejercen el poder económico y político sólo para su provecho personal o de grupos de interés.
II
--Pero, existe una gran movilización o insurgencia social para ese fin, el de transformar a México --se le hacía la precisión.
--¿Cuál? --inquiría.
--La movilización abanderada por Andrés Manuel López Obrador e insurgencias sociales representadas, una, por los indígenas zapatistas en Chiapas; y otra, armada, de los ejércitos Popular Revolucionario y Popular Revolucionario Insurgente.
--Sí, es cierto --respondía--. Pero poco sabemos acerca de ello, pues no hay difusión contextualizada de sus fines, sino sólo propaganda negativa del gobierno. A todo luchador social se le señala como terrorista.
Esa propaganda, puntualizaba, tiene por propósito socavar el apoyo popular que las movilizaciones sociales pacíficas o armadas pueden inspirar en los mexicanos.
--¿Le asustan esas movilizaciones?
--A mí no. Soy un hombre muy leído, muy escolarizado; he vivido y visto mucho. No me asustan ni Andrés Manuel ni el EPR ni el EPRI ni el subcomandante Marcos. Yo no haría lo que ellos hacen, pero los entiendo. Comprendo sus motivos.
Como conclusión silógica, nuestro amigo proponía modificar ese statu quo. Pero la modificación, señalaba, debe ser radical. Dicho de otro estilo, su tesis es la de que sólo mediante un cambio sustancial y trascendente se podría extirpar el cáncer.
III
Ese cáncer, pensaríase, son las formas y representación operativa de la organización económica, política y social prevalecientes en México, que fomentan la impunidad y el cinismo de las conductas públicas antisociales.
Este lúcido y muy activo física y mentalmente amigo empresario --hombre que frisa en la novena década de vida-- insistía en no tener en su memoria registro histórico alguno de crisis en México de la severidad como la que se padece.
Esa severidad --calificaba-- es muy peligrosa. Piensa que México, la Patria, corre un enorme peligro como nación sincrética (así la define, por la insoslayable pluralidad étnico-cultural-societal). Este país, sentenciaba, es cada vez menos nuestro.
--¿Y de quién es? --se le inquiría en una charla sociable, sin duda memorable para este escribidor.
--Para mí está muy claro que los dueños de México son unos cuantos mexicanos y extranjeros gringos y españoles principalmente --respondía--.
Esos mexicanos y extranjeros --añadía nuestro interlocutor-- dominan y controlan el Estado, los marcos jurídicos, los recursos patrimoniales, el destino presente y futuro de México. Tienen a su servicio a casi todos los políticos, en todos los niveles.
--Pero, usted es empresario que vive de los contratos con Petróleos Mexicanos y el gobierno de México.
--Sí, es cierto. Por eso le puedo decir que hay muchos y muy altos políticos en la nómina secreta de mis empresas. Hombres y mujeres del gobierno federal, gobernadores y presidentes municipales.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Silógica.- De silogismo. Argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos.
Sincrética.- Relativo al sincretismo. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.
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