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por Fausto Fernández Ponte
I
La grotesca --por puerilmente burda-- exclusión de la periodista Carmen Aristegui de W Radio --concesionada por el Estado a Televisa y Prisa, editora de El País, de España-- sugiere:
Uno, la presencia de una política represora de las modalidades críticas del ejercicio de la difusión de hechos y sucedidos e ideas y opiniones discrepantes de la filosofía del poder en México.
Y, otro, que ese poder --emblematizado por una plutocracia o gobierno de los ricos, como los concesionarios de W Radio-- le teme, precisamente, al efecto multiplicador de la discrepancia.
También nugiere este episodio de represión, los sentires y pareceres opuestos a convencionalismos que ese poder aquí identificado preconiza. Exhibe inseguridad debido a la fragilidad de sus premisas.
Doña Carmen bien se distinguía por ejercer el periodismo en radio con arreglo a valores morales y éticos en el estado de derecho vigente explícitos y aceptados en nuestra forma de organización política.
II
Esa forma de organización presúmese democrática, pues se nutre del libre albedrío electoral que, si bien deja muchísimo qué desear y cancela el espíritu democrático, cumple ciertas exigencias elementales.
Una forma de organización política verdaderamente democrática permite la difusión de discrepancias críticas al ejercicio del poder y las alienta y asume como indispensables para la gobernación.
Por ello, la maniobra pedestre de su exclusión exhibe que el estado de derecho en México es falaz y que la forma de organización política prevaleciente se sustenta sobre la simulación. De doble discurso.
En efecto. Como un Estado plutocrático no es expresión de una auténtica voluntad popular --no olvidemos el origen fraudulento y golpista del gobierno que representa a aquél--, simular es axial.
Así es. El Estado y los poderes fácticos que lo sustentan y a los que en realidad se debe simulan respeto a la difusión social de expresiones de nuestra gran pluralidad ideológica y política.
III
El operador de la red neuronal de esa simulación de la plutocracia que trasmite los impulsos de los intereses del poder es Juan Camilo Mouriño, hoy fortalecida y ampliada su capacidad de alcance.
El señor Mouriño, nuevo secretario del despacho de Gobernación --al que ha accedido desde su puesto de jefe de la Oficina de la Presidencia de la República--, es quien reprime a los discrepantes.
Para el señor Mouriño, los discrepantes --José Gutiérrez Vivó, cuyo "delito" fue el de trasmitir por radio los mítines de Andrés Manuel López Obrador y el semanario Proceso-- son enemigos del gobierno.
Ello robustece las suspicacias. La exclusión de la colega Aristegui de W Radio tuvo un inspirador en Los Pinos. ¿Persuadió don Camilo a Televisa y Prisa de callar a quien daba voz a otros? ¡Qué paranoia!
ffponte@gmail.com
Glosario:
Axial: del eje o relacionado con él.
Paranoia: trastornomental que se caracteriza por una profunda alteración de algún área de la personalidad, y por la fijación de alguna idea.
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