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por Eddy Torzón
Como dice la canción, "sombras nada más" hay en el horizonte nacional.
Ensoberbecidos en sus desmanes e impunidad grosera, los dueños y gerentillos del país siguen el saqueo a diestra y siniestra, cada vez con menos recato ni pudor, engolosinados con el poder que creen predestinado sólo para ellos.
Al gasolinazo tan anunciado y ya inminente, se suman los oscuros compromisos del Pemex tecnocratizado con voraces trasnacionales de ominoso pasado para cederles los ricos yacimientos petroleros de México (que para el gobierno ya están agotados, mientras los que saben se los pelean como si fuera a durarles mil años más); los precios desbocados de cuyas alzas no se entera ninguna autoridad, contrastante con el raquítico aumento decretado a los bien controlados salarios; y la pérdida cada vez mayor e incontrolada de empleos, que trata de compensarse con pocos trabajos eventuales, sin prestaciones y mal pagados, sólo para abultar una estadística muda (en la que se basan los bien pagados "analistas económicos").
Por si tales nubarrones no fueran suficientes, FeCal quiso regalarle al país que tanto lo quiere, admira y aprueba (según las encuestas falseadas a las que también son afectos los neoliberales) otra "reforma estructural" preparada en Washington, para establecer en México un estado policial, donde los prebostes del régimen sean señores de horca y cuchillo, dueños de honras y haberes, sin más límite que su obediencia al monarca. Bastó un simple bono navideño (dinero del pueblo) para que los supuestos "representantes populares" aprobaran un esperpento "judicial" que conculca derechos humanos y pisotea garantías individuales, en calca fiel de las "ideas de gobierno" de un presidente gringo desprestigiado (también espurio, transa y corrupto) que no sólo engañó a su país para favorecer a sus cómplices, sino que causó tal hecatombe en su propio partido, que hoy anda como apestado con candidatos que no saben qué hacer para despegarse de él y lo que representa, para que la gente vuelva a confiar en ellos.
Pelele del "innombrable" y su gavilla de bandoleros de cuello y vino blanco, el presidente "institucional" (porque fue impuesto por las corruptas "instituciones", no con apego a la Constitución) persiste en continuar un modelo económico probadamente fracasado, sin ver que quienes prescindieron de él en Sudamérica van por una ruta de aceptación de sus pueblos (sus mayorías, porque la oligarquía internacional siempre estará contra lo que beneficie a los demás), disfrutando una nueva prosperidad.
Mientras en el resto de América Latina que se quitó el yugo del Banco Mundial y el FMI el horizonte se les abre luminoso, en el México neoliberal el cielo está encapotado.
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