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por Eddy Torzón
Por si PEMEX no estuviera en peligro de extinción por el entreguismo tecnocrático neoliberal, ahora un supuesto grupo guerrillero que lucha por la "libertad" y el "nacionalismo", se atribuye varios atentados en gasoductos de la paraestatal, con lo que no sólo agrava las ya precarias condiciones de sus instalaciones, sino que crea o exacerba una animadversión popular contra ella, al dejar sin servicio a grandes masas poblacionales y empresas industriales.
Así que ahora, sin presupuesto para reinvertir en mantenimiento --ya no digamos en mejora de instalaciones--; con una voraz burocracia presupuestívora aliada a un sindicato corrupto e insaciable; con una directiva que trata por diversos medios y países de mal baratarla a quien pague sus yacimientos; con una bandada de buitres empresariales esperando los despojos, PEMEX sufre la intromisión inoportuna y absurda de un supuesto grupo guerrillero, que lucha por reivindicaciones sociales destruyendo la poca posibilidad que le queda al escaso activo social de México representado por esta empresa.
¿Qué gana el EPR? ¿Es PEMEX "el" enemigo? Fuera de unas mentadas por el perjuicio ocasionado a la vida normal ciudadana y el exacerbamiento del malestar social, ¿qué logra el EPR? ¿Para qué esas acciones?
¿No será que fueron "maiceados" y ponen su bandera de lucha al servicio de una venta de yacimientos muy apetecidos?
Todo cabe en las suposiciones, pues como dicen algunos: "Piensa mal y acertarás".
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