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por Miguelón
LA REFUNDACIÓN DEL PRD – Comidilla de columnistas y analistas políticos ha sido la bifurcación registrada en las huestes legislativas del PRD el 1 de diciembre, cuando los supuestamente “moderados” o “institucionales” de la corriente de Los Chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano), encabezados por Carlos Navarrete y el güero Javier González Garza, decidieron reconocer al presidente espurio Felipe Calderón, para no perder –y sí ganar más– canonjías que el nuevo “gobierno” está presto a repartir con tal de granjearse la simpatía de opositores “light”, como Emilio Gamboa Patrón, su tocayo del Verde Ecologista y el resto de la chiquillería legislativa. De ese rompimiento subrepticio con López Obrador, manifiesto en la “oposición testimonial” de gritos y silbatazos a la que se apegaron los “chuchistas”, se infiere la necesidad de reestructurar al PRD, para dejarlo como partido satélite del gobierno, con su infaltable líder y guía moral Cuauhtémoc Cárdenas, y armar uno nuevo sin la mística acomodaticia de Los Chuchos o, de plano, dedicarle a Cárdenas un buen capítulo en el libro de la vida pasada del perredismo y darle un buen adiós cuando funde, con Los Chuchos, el nuevo partido que le permita entrarle a las rebanadas del IFE recargado de impunidad y lana. El pergeñador de esta pendejadita, que seguramente se calificará de Pendejadota, se inclina por la primera opción: Dejarle el PRD a Cárdenas, con todo su pasado impuro, y emprender con el Partido del Trabajo (por el asunto del registro, que le negarían a cualquier nuevo partido opuesto al PRIAN) el saneamiento nacional, para que la Cuarta República no aborte en el esperpento que pretenden tener las “instituciones nacionales”.
EL MÉXICO DEL PRIAN – Mordiéndose la lengua, el sátrapa oaxaqueño Ulises Ruiz llama “delincuente de alta peligrosidad” a Flavio Sosa, destacado luchador social, y el acomedido nuevo presidente espurio, solícito atiende la petición del (des)gobernador de Oaxaca para enviar al penal de alta seguridad de Almoloya, a un preso de conciencia cargado con múltiples delitos de orden federal que un juez de consigna, instruido por su superior jerárquico, el presidente de la Tremenda Corte(sana) de (in)Justicia, Mariano Azueldo Güitrón, dará por probados con los elementos fantasmas que le entregó en su averiguación previa el Ministerio Público federal. Como en los mejores tiempos diazordacistas, la inconformidad social plenamente justificada se castiga “con todo el peso de la ley”. En cambio, quien defrauda al país, roba el erario público, trafica con narcóticos o influencias, viola la Constitución, defeca sobre la ley... estará en las recepciones del Castillo de Chapultepec, gozará de plena impunidad y reconocimiento de la nueva clase política en México y el extranjero. Éste es el México del PRIAN: Los ciudadanos en la cárcel; los delincuentes en las fiestas del poder.
LA INGLESIA EN MANOS DE LUTERO – Para corresponder a las valiosas aportaciones financieras a su fondo de campaña, Felipe Calderón Hinojosa, FeCalHin, nombró al frente del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), no a un hotelero, no a un experto en cuestiones turísticas, sino a un empresario de la vivienda, Miguel Gómez-Mont Urueta, quien por más de 20 años fue mandamás de Casas Geo (el corporativo que apila en todo el país infinidad de reclamaciones –desatendidas por la Profeco– de incautos compradores de vivienda). Gómez-Mont Urueta en el nombre lleva la fama; en su antecedente, la intención. Panista de cepa, lógicamente va tras los negocios inmobiliarios fáciles en sitios turísticos, no tras el impulso a las corrientes de visitantes que lleguen a dejar su dinero en el país. Como ya lo han comprobado con las múltiples cochinadas realizadas, a estos panistas fariseos no les importa la prosperidad de México, sino la suya personal. Ansiaban el poder para lucrar y cobrar los esfuerzos de sus padres y abuelos. Estos neopanistas no desean el dinero foráneo para mejorar a los jodidos. Quieren llevárselo a otro lado. Nueva York, Suiza o las Islas Caimán, por ejemplo. Y a sus cuentas, precisamente. El “presidiente” FeCalHin no asignó una responsabilidad social. Sólo encomendó un buen negocio a otro gerente como él.
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