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por Edi Torcito
Durante su recorrido por Sonora, el subcomandante insurgente Marcos atendió denuncias de que migrantes de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y el sur de Veracruz son "contratados" mediante engaños en sus lugares de origen y luego trasladados a varios campos en territorio sonorense, donde viven recluidos en virtual estado de esclavitud. Algunos están en esos campos de concentración con sus familias --esposas e hijos, muchos de éstos pequeños--.
Marcos también registró denuncias de numerosos casos de niños de entre 10 y 12 años de edad que son forzados a trabajar en esas empresas, algunas de éstas propiedad de políticos locales.
Estas denuncias deben ser investigadas con urgencia y presteza por las autoridades de Sonora y federales, pues la esclavitud y explotación laboral infantil son delitos que se persiguen de oficio. Que exista esclavitud en México, en pleno siglo XXI, es una aberración y si las autoridades no actúan pronto sospecharíase de complicidad. Los gobernadores de los estados de donde provienen los migrantes deben demandar también una investigación.
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